Tadej Pogacar, de amarillo, a lo grande a lo campeón.

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Una victoria de etapa vestido con el maillot amarillo es un lujo sólo al alcance de los campeones, y ése fue el gusto que Tadej Pogacar (UAE Team Emirates) se dio hoy en el Col du Portet, meta más alta de la presente edición del Tour de Francia.

El esloveno se alzó con la victoria en Saint-Lary-Soulan culminando con éxito una ascensión donde fue el primero de los favoritos en atacar, con una serie de demarrajes que sólo resistieron Jonas Vingegaard (Jumbo-Visma) y Richard Carapaz (Ineos Grenadiers), 2º y 3º tanto en la etapa como en la general provisional. Cayó a la cuarta plaza Rigoberto Urán (EF Education-Nippo) tras perder 1’49” en meta. Las cartas continuarán poniéndose sobre la mesa mañana jueves en el final en alto de Luz Ardiden.

Resolución en el Col du Portet

Pérez y Godon arrancarían juntos la subida final al Col du Portet (HC, Meta), donde Pérez volvería a destacarse en solitario para ser cazado a 8,5 kilómetros de meta por un grupo de favoritos inflamado por una tremenda aceleración de Tadej Pogacar (UAE Team Emirates). El portador del maillot amarillo quiso dar un golpe de autoridad en el coloso de Saint-Lary-Soulan y realizó varias aceleraciones que sólo pudieron soportar el maillot blanco Jonas Vingegaard (Jumbo-Visma) y el ecuatoriano Richard Carapaz (Ineos Grenadiers). Únicamente el danés cooperó con el esloveno para distanciar a un Rigoberto Urán (EF Education-Nippo) que se cayó del podio provisional. A 1,5 kilómetros de meta, Carapaz ensayó un demarraje que Pogacar sostuvo sin problemas mientras Vingegaard regulaba para acabar anulándolo a 250 metros de meta. Un hectómetro más tarde, Pogacar aceleraría para firmar en el techo de este Tour de Francia un gran triunfo vestido con el maillot amarillo.

Pogacar

“Ha sido durísimo defender el maillot amarillo todos los días. Luego no podíamos luchar por la victoria de etapa porque casi todas eran buenas para la escapada; no podíamos evitar que se marcharan. Hoy, en cambio, era un buen día para controlar la fuga desde atrás: era un 50/50 [por ciento de opciones] entre escapada y pelotón. Todos mis compañeros tuvieron un buen día y gracias a ello pudimos cazar la fuga a tiempo. A partir de ese momento, era yo quien tenía que intentar ganar la etapa… y salió bien”

“[Cuando yo ataqué, Richard] Carapaz, [Jonas] Vingegaard y yo nos fuimos solos, pero solo Jonas y yo colaboramos para meter tiempo al resto de favoritos de la general. En un momento dado, Jonas vino y me dijo que pensaba que Carapaz se estaba tirando un farol [no pasando al relevo]. Yo pensaba lo mismo: era una cuestión de táctica. Cuando Carapaz atacó, estaba resuelto a atraparle y quedarme a rueda. Sólo esprinté con todo en los últimos 150 metros. Ha sido un día fantástico. Ganar de amarillo es una sensación indescriptible”

 

 

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