“Trabajo para ganar, no para tener un buen puesto en la clasificación” Alberto Contador.

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Contador, por delante de Rasmussen en la meta Plateau de Beille, en el Tour 2007.

El madrileño, de 34 años, insiste en recuperar la gloria en la Grande Boucle
“Me gusta que la gente me recuerde por hacer cosas distintas al resto”, dice.

Cuando salió del aeropuerto de Barajas con su bicicleta plegada en una bolsa, el taxista desconocía que aquel chaval delgaducho era el vencedor del Tour 2007. Entonces, Alberto Contador (24 años), conquistó la gloria en París por sus dotes de escalador y por la expulsión del danés Michael Rasmussen a sólo tres días de los Campos Elíseos por esquivar varios controles antidopaje. El líder del Discovery, que tres años antes había sido operado de un cavernoma cerebral, se convertía en el español más joven en imponerse en la prueba francesa. Aquella de 2007 fue una de las ediciones más apretadas de la Grande Boucle: 23 segundos de ventaja sobre el australiano Cadel Evans y 31 sobre el estadounidense Levi Leipheimer. Una victoria que le cambió la vida, con la firma de contratos millonarios (Astana, Saxo Bank, Tinkoff y Trek-Segafredo) y con el ingreso en la lista de ciclistas más relevantes de la historia.Una década después, el madrileño sigue atrapado por el embrujo del Tour de Francia. El próximo sábado arranca una ronda en la que figura en la nómina de favoritos. «Mi objetivo es la victoria. Trabajo para ganar, no para obtener un buen puesto en la clasificación general», incide Alberto, que el pasado fin de semana finalizó sus últimos entrenamientos de altura en Tenerife

En Tenerife, con su gente de confianza

El fino escalador se ha recluido, sin compañeros de equipo, durante 10 días en el Parador Nacional del Teide, junto a su mecánico de confianza, Faustino Muñoz, y el masajista Thomas Rech. Ni siquiera ha aceptado perturbar su preparación con un breve contacto telefónico. «Quería estar concentrado al 100%», advertían sus allegados. Su último encuentro con la prensa fue poco antes de la conclusión del Criterium Dauphiné (primera semana de junio). A un reducido grupo de reporteros les afirmó que esta temporada se encuentra extramotivado.

El Tour le dio y le quitó todo. Repitió éxito en 2009 y en 2010 fue desposeído del triunfo por un positivo por clembuterol. Desde entonces, castigado sin descanso por las lesiones y las caídas, su mejor resultado ha sido un cuarto puesto (2013). No ha vuelto a pisar el podio, una costumbre lastimosa que ahora pretende finiquitar gracias a un entorno más grato. En el Trek-Segafredo ha encontrado la tranquilidad y el apoyo ausentes en el volcánico Tinkoff. «Este año tengo un equipo fuerte, todos vamos en la misma dirección. Estoy muy ilusionado, disfruto pedaleando y me recupero bien. Me divierto con este deporte y eso es muy importante», explicaba el pinteño, que se ha olvidado de aquel impulso de adelantar la jubilación. Su propósito es permanecer en activo hasta los 36.

Más reservado, más desconfiado

Contador ya no es aquel jovenzuelo que hace 10 años celebró su triunfo en París en el selecto Hotel Crillon. Ha perdido esa chispa de genialidad y se ha vuelto más reservado, más desconfiado. Sin embargo, el ciclismo, y el Tour, le siguen apasionando.Con la retirada ya cercana, se ha volcado con su Fundación y con el fomento de la cantera. Su hermano Fran gestiona varios equipos y no descarta dar pronto el salto al profesionalismo. «De alguna forma quiero devolver lo mucho que me ha dado el ciclismo», argumenta un ciclista que aún mantiene un enorme gancho popular. Es el corredor español con más seguimiento en redes sociales y uno de los más reclamados por patrocinadores. Se siente querido por el público: «Me gusta que la gente me recuerde por hacer cosas distintas al resto», decía durante la disputa del Criterium Dauphiné.

El próximo sábado, en Düsseldorf, acaparará protagonismo en la salida de un Tour que se antoja reñidísimo. Chris Froome lleva una temporada muy discreta y ya no asusta. Nairo Quintana viene lastrado por el esfuerzo del Giro de Italia. Fabio Aru ha madurado muchísimo. Richie Porte, el mejor en el Dauphiné, parece pasado de forma. Romain Bardet acude con la presión de ser el estandarte del nuevo ciclismo francés. La competencia es tremenda, pero Contador no se rinde: «El Tour es la carrera más difícil, pero haré todo lo posible por ganar. Me encuentro mejor que el año pasado. Ésta es la prueba más importante y hay que acudir a ella en óptimas condiciones». La preparación de 2017 se ha enfocado para el Tour de Francia. Retrasó el inicio de la temporada y en los dos últimos meses sólo ha competido durante una semana. Su rendimiento ha sido notable, pero ha estado condenado a segundos puestos, como le sucedió en París-Niza, Vuelta a Andalucía, Volta a Catalunya y País Vasco. Una tendencia que ahora persigue modificar.

Fuente:©elmundo.es

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