Luis Fernando Saldarriaga, el padre el amigo de los ciclistas.

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Muchos de los hombres que Luis Fernando Saldarriaga ha dirigido ahora brillan con fuerza en el ciclismo mundial.
Como si se tratara de un director de orquesta, tuvo la fortuna de tener en una misma banda a Nairo Quintana, Esteban Chaves, Sergio Luis Henao, Darwin Atapuma y Járlinson Pantano quienes, si siguieran juntos, se llevarían todos los aplausos gracias al espectáculo que brindan cada vez que están en escena.
Luis Fernando tiene la virtud de hallar lo que pocos. Es como si tuviera la paciencia y fe de un minero, la audacia de un mago o la destreza de un tallador al pulir diamantes.
Ahora, con el puñado de jóvenes que cuenta en el Manzana Postobón, de categoría continental profesional, dará otro salto en Europa.
Con ellos espera recoger mayores frutos y darle alegrías al país como lo hacen en la actualidad sus alumnos en el lote mundial, en quienes sembró una semilla.
¿Cuál es su secreto para sacar ciclistas que luego se convierten en estrellas?
“No solo veo músculo, fisiología y biomecánica, también analizo la trascendencia que como persona pueda tener. Uno se tiene que imaginar el corredor siendo campeón y preguntarse si tiene la personalidad para soportarlo. Si posee espíritu, actitud. El trabajo sicológico es vital”.
¿Qué le genera saber que a quienes dirigió sobresalen en el pelotón internacional?
“Alegría. Soy un agradecido de mi profesión y de quienes me formaron, entre ellos mis padres -Fernando y Luz Amparo Gaviria-. Cuando se trabaja con honestidad los frutos se recogen, eso me inculcaron. Desde que inicié como profesor consolidé un pensamiento: saber enseñar no es lo que uno quiera impregnar a un corredor, es lo que él necesita para ser mejor. Queríamos cambiar la imagen de Colombia y lo logramos”.
¿A qué se debe esa imagen?
“A un buen trabajo de los talentos y a una parte directiva que creyó en un proyecto iniciado en 2006 y que desde la parte científica y tecnológica buscaba sacar figuras. Nairo Quintana dice: ‘allí me enseñaron el camino largo’”.
¿Qué recuerda de Nairo?
“Receptivo, le gustaba aprender; humilde, gran compañero. Pedía que le dieran oportunidades, proponía. Algo sumiso, pero al hablar con él sentía que había un campeón”.
¿De Esteban Chaves?
“El buen sentido de ubicación en el lote. Perseverante”.
¿De Darwin Atapuma?
“Su coraje. Su espíritu atacante siempre habló por él”.
¿De Sergio Luis Henao?
“Posee muchos valores, pero hay uno que me pone la piel de gallina, su constancia”.
¿Y de Járlinson Pantano?
“La alegría, el carisma. Aprendí de él que no solo los corredores son bravos en la carretera, que son sentimentales fuera de ella”.
¿Qué corredores dirigió y no lograron salir adelante como los demás?
“Hay varios que me han dolido, uno en especial: Rafael Mayorga, de Quindío. Era excelente escalador, buena persona, pero fuera del equipo tenía un asesoramiento malo y se perdió para el deporte. Su personalidad no le dio para trascender, creo que hoy está en el campo, dedicado al café”.
¿Qué pasó con Camilo Suárez y Sebastián Salazar, quienes estuvieron con usted en el título del Tour de L’Avenir de 2010?
“Suárez se dedicó al estudio, de hecho le decían google, pues no se quedaba con lo básico, siempre buscaba más. Era el intelectual del equipo. Salazar encontró en la música su otra pasión”.
De los ciclistas que posee ahora, ¿quién tiene ese valor especial para dejar huella como los mencionados?
“Sergio Higuita, vive en el barrio Castilla. Tiene actitud, es arrollador, es un ganador”.
Así como resultados, ustedes también le apuestan a un ciclismo ético, ¿cree que ese ideal le abrió las puertas a su equipo en Europa?
“Todas, ahora el tema ético es un valor fundamental de aceptación para las invitaciones a las carreras, para estar dentro de las grandes organizaciones, para mostrar los talentos que bien llevados se convierten en buenos referentes. Cuando llego a Europa me preguntan por los corredores de este equipo, pero ahora nuestros directivos no quiere que se los lleven tan rápido. Deseamos llegar a un feliz proceso con ellos”.
Ahora tendrá la oportunidad de que los corredores que orienta se destaquen en Europa, ¿cuál es la clave?
“Trabajar la parte de aceptación con ellos. Es decir, ellos vienen en un proceso, son jóvenes, pero poco a poco van a ir logrando los resultados esperados. Todo es de paciencia”.
¿Podrán dar la talla ante deportistas de mayor experiencia en Europa?
“La clave es el tiempo, los módulos de trabajo que tenemos para ellos”

Fuente : ©El Colombiano

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