Un Marc Soler que nos recuerda a Miguel Indurain.

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Soler Foto (c): Roberto Bettini + Ilario Biondi

Marc Soler lleva varios años señalado como una de las grandes promesas del ciclismo español. A muchos les recuerda al más grande, Miguel Indurain, por su físico -1,84 de altura-, pero también por sus prestaciones en la contrarreloj y sus exhibiciones en categoría amateur.

Lo que está claro es que este 2018 parece ser el año en el que este barcelonés, de 24 años, se muestre definitivamente en el pelotón internacional. Y es que el ciclista de Movistar se exhibió este domingo en Niza, al hacerse con una de las grandes vueltas de una semana, como es la París-Niza.

Gran exhibición en la última etapa

Si bien toda la semana el de Vilanova se mostró en carrera, incluida una gran contrarreloj, y que era un aspirante al triunfo, en la etapa reina, soltó un ataque a falta de 43 kilómetros, que a la postre le dio la victoria en la carrera.

Una actuación que vuelve a dar la razón a su equipo, cuando hace unos tres años Eusebio Unzué fue a buscarle a su equipo de aficionado. Está claro que el jefe del Movistar acertó. De hecho, en su primera temporada en el equipo, se hizo con el Tour de Porvenir.

Un ciclista con mucho futuro, que se pudo haber quedado en eso. Y es que Soler, gran seguidor del FC Barcelona, compaginó hasta los 17 años el ciclismo con el fútbol, donde jugaba de portero. Fue entonces cuando se decidió por las dos ruedas, posiblemente movido por sus éxitos en las pruebas por edades.

A pesar de su gran triunfo de este domingo en una prueba de máxima categoría, el catalán volverá a tomar la salida en la Volta a Catalunya. Allí, en su casa, estará a las órdenes de sus líderes, en este caso Alejandro Valverde y Nairo Quintana.