Un nuevo ciclismo, ya no somos solo escaladores.

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Así llamó Felix Levitan, director del Tour de Francia, y artífice de la comercialización de la carrera, al ciclismo colombiano, cuando empezó la real eclosión de victorias nacionales en el Viejo Continente. Los pioneros de estas gestas habían sido Giovanni Jiménez, primer ciclista profesional de Colombia, y Cochise. El primero había llegado a Europa a mediados de la década de 1960, mientras que el segundo fue plusmarquista mundial de la hora aficionada, en México, el 7 de Octubre de 1970. Luego, se coronó campeón mundial de persecución individual, aficionado, en Varesse, Italia, en 1971. Vendrían despúes las actuaciones destacadas de ciclista aficionados colombianos en el Piccolo Giro, Tour de L´Avenir, y los 2 triunfos de etapa de Cochise en los Giros de 1973 y 1975.

Podemos dar un salto de varios años hasta 1980, cuando el Freskola, dirigido por Raúl Mesa, coronó a Alfonso Flórez como campeón del Tour de L´Avenir, superando a los rusos que habían sido dominadores del ciclismo aficionado, incluso en los Olímpicos de ese mismo año.

Así comenzó la historia del nuevo ciclismo
Por su forma de correr, por la novedad en el estilo de encarar la prueba, y por su enorme talento en la montaña, los escarabajos pudieron hacer historia en el Tour de Francia, al ser los primeros aficionados en participar en en esta megacarrera, que estaba reservada para profesionales. Era un ciclismo enchapado a la antigüa, con pintorescos ciclistas que eran mirados con cierto desdén por los todopoderosos campeones europeos. Ese año, Patrocinio puso en jaque a muchos de los grandes del ciclismo mundial, incluyendo al belga Lucien Van Impe, quien a duras penas superó al colombiano en la general de los escaladores. Los puestos 16 y 17 fueron un Gran Premio para Edgar Corredor y José Patrocinio Jiménez, quienes conocieron de frente a Laurent Fignon, a la postre campeón, y que sería enconado rival de los colombianos en esa década.

La incursión de Martín Ramírez como campeón del Dauphiné Liberé, en 1984, venciendo a Bernard Hinault, Greg Lemond, Pascal Simón, Nikki Rutiman, Stephan Roche, Phil Anderson y demás, fue otra campanada de alerta del nuevo ciclismo al antigüo. Esto le valió al Negro formar con el Sistema U para competir en el Tour de Francia, prueba que se disputó unos días después, y en la que Luis Herrera ganó la primera etapa de un nacional en la máxima cita del ciclismo mundial: El Alpe D´Huez y el engolado ciclismo europeo se estremecieron con los ágiles pedalazos del Jardinerito.

No podemos dejar esta relación de recuerdos sin mencionar a Condorito Corredor y Patrocinio Jiménez, siendo 6o. Y 7o. De la Vuelta a España 1984, cuando esta se disputaba en los meses de abril y mayo. Ese nuevo ciclismo llegó a la cima con el triunfo de Luis Herrera en la Vuelta a España de 1987, el tercer puesto de Fabio Parra en el Tour de Francia de 1988, misma posición que había logrado Pacho Rodríguez en la Vuelta de 1985. Se sumaban estas actuaciones a las múltiples victorias de colombianos en las tres grandes, contando etapas, campeonatos de montaña, y hasta clasificaciones intermedias.

Ese nuevo ciclismo, se desdibujó en los primeros años de 1990. Pocos fueron los ciclistas colombianos que descollaron en ese decenio: Alvaro Mejía, Oliverio Rincón, Cacao Rodríguez, José González, serían algunos de la excepción a esa regla. Aunque en ese tiempo no hallábamos explicación, hoy que miramos en retrospectiva, notamos que fue la época en que llegó el EPO a los grandes equipos del mundo.

El bache no se llenó al inicio del presente siglo. Aunque somos testigos de gestas tan importantes como la de Víctor Hugo Peña, su liderato en el Tour 2003 y su victoria de etapa a cronómetro en el Giro, 2000. A Santiago Botero, venciendo en etapas del Tour de Francia, ganando la montaña en esa carrera, y alcanzando un cuarto lugar en 2002, año en que también fue campeón del mundo de contrarreloj individual. Tampoco debemos pasar por alto a Felix Cárdenas y Leonardo Duque, en Vuelta a España, Fredy González, Felipe Laverde, Iván Parra y Mauricio Soler en algunas de las 3 grandes.

Si recordamos bien, el campeonato del mundo de Fabio Duarte en 2008, el subcampeonato de Carlos Betancur, en 2009; las victorias del GiroBio por parte de Cayetano Sarmiento, en 2009, y Betancur, en 2010; los triunfos de Nairo Quintana, en 2010, Esteban Chaves, en 2011, y Miguel Ángel Rubiano, en 2014, en el Tour de L´Avenir se presentaron cuando el ciclismo mundial destapó la olla de los hiperdopajes en el mundo del ciclismo.

Coincidencialmente el bache de casi 20 años del ciclismo colombiano en Europa, se presentó en el tiempo en que para este deporte fue más importante la aguja y el dopaje que la misma salud del deportista y ni qué decir de la salud y prestigio de esta bella disciplina.

Otra vez, el nuevo ciclismo
Rigoberto Urán, Miguel Rubiano, Sergio Luis Henao, Nairo Quintana, Carlos Betancur, Jarlinson Pantano, Miguel Ángel López, Esteban Chavez, Julián Arredondo, Darwin Atapuma, volvieron a mostrar que había un ciclismo renovado más allá de los mares europeos, asiáticos y australianos. Ellos comenzaron a mostrar, otra vez, la belleza del agonismo en el ciclismo de montaña, en carreras de una semana, en clásicas y sobre todo, en carreras de 3 semanas.

Giro, Tour, Vuelta, Paris, Niza, Vuelta al País Vasco, Tirreno Adriático, Vuelta a Asturias, Vuelta a la Comunidad Valenciana, Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo, Vuelta a Suiza y algunos de los “grandes monumentos” se han nutrido de la savia de ese renovado ciclismo, sobre todo en terreno de montaña. Pero la sorpresa colombiana no para ahí.

Ya no somos solo escaladores
La llegada de Fernando Gaviria y destruyó tolda la imagen que tenían los colombianos de ser solo escaladores. No fueron fortuitas sus dos victorias en el Mundial Juvenil de Pista de Nueva Zelanda 2012, después de haber llegado al Orgullo Paisa un año atrás, cuando fue dirigido por Héctor Iván Palacio.

Tampoco son regalados sus méritos y victorias en Juegos Suramericanos, Juegos Bolivarianos, Juegos Centroamericanos, campeonatos del mundo de mayores, y sus victorias al embalaje en carreras de ruta. Su doble estreno victorioso en el Tour de San Luis, en Enero de 2015, venciendo al Supremo Mark Cavendish, lo hicieron visible para el mundo del sprint. Esas credenciales le valieron ser contratado por el Etix-Quick Step, dos meses después, para ser stagiare al final del año.

Las dos últimas temporadas, aunque con grandes triunfos, habían sido de aprendizaje para poder llegar a graduarse en la universidad del ciclismo, la misma que se logra obteniendo triunfos en carreras de 3 semanas. Y llegó el momento. El Giro está presenciando, en su edición 100, el surgir de un embalador, no sprinter, porque el primero es aquel que es capaz de ganar al embalaje, luego de maratónicas jornadas, mientras que el segundo se limita a disputar pruebas cortas de velocidad, sobre todo en velódromos.

Gaviria está sacando las mejores notas en su primera grande. El antioqueño recordará Cagliari como el sitio donde se consagró como gran rematador, mientras que el Giro recordará con letras centenarias esa hazaña del colombiano, porque fue coronada con un premio gordo: la camiseta rosada de líder.

Tímido y callado en sus inicios. Altivo y seguro ahora cuando grita a voz en cuello que es heredero de las ilusiones de ese Giovanni Jiménez, también embalador, que llegó a Europa buscando los honores de la gloria. Pareciera que este chico de 22 años, nacido en la Ceja y forjado por su padre Hernando en el oriente de Antioquia, se hubiese transfigurado en un veterano de mil batallas, apoyado en su más poderosas armas: la osadía de un desconocido, la descomunal fuerza de un ganador y la voluntad Ferrea de un Guerrero. !Qué mejor ejemplo de un suicida de los últimos metros al embalaje¡

Cagliari, Messina, Reggio Emilia y Tortona han visto cómo “El Misil” detona fácilmente a sus rivales, con la ayuda de un artillero como Maximiliano RIcheze. Aún no lo podemos comparar, en cuando a títulos, con un Cippolini, Petachí, Chiauchioli, Sagan, Greipel, Boonen, y demás rematadores de alcurnia, pero lo que sí es cierto que ninguno de ellos logró 4 victorias de etapa en su primera carrera de 3 semanas. En los últimos 45 años, De Vlaeminck, Martens, Hinault han salido victoriosos con 4 etapas en su primera participación en el Giro. Es un club reservado para los grandes.

Gaviria es más un Sagan o un Petacci que un Greipel, un Cavendish o un Kittel. Es un corredor de buena contextura física, aunque dista de las masas musculares de los dos alemanes, y se asemeja a Sagan en potencia, velocidad y agresividad. Su inteligencia para los embalajes la ha fortalecido con sus múltiples incursiones en la pista, en pruebas tan complicadas como el omnium.

Su objetivo en el Giro será ahora, sortear las difíciles etapas de montana que vendrán en la última semana, para buscar la camiseta de campeón por puntos, que lo eleve a la altura del belga Roger de. Vlaeminck, quien en su primera participación, en 1972, ganó esa casaca y 4 etapas. En la historia de esta clasificación hay otros 2 corredores que han sido campeones en su primera participación: Giovanni Fidanza, 1989, y de Fabricio Guidi, 1996, pero a diferencia de De Vlaeminck, ninguno de ellos dos consiguió victoria de etapa en ese año.
Especial de Juan B. Estrada M para Campeones y Gregarios.
Giro de Italia